google

Búsqueda personalizada
Mostrando entradas con la etiqueta deterioro cognitivo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta deterioro cognitivo. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de octubre de 2009

16/10/2009       El aumento de la carga amiloide en el cerebro se asocia a un mayor riesgo de progresión de deterioro cognitivo leve a enfermedad de Alzheimer, según un informe publicado en la revista Neurology, y con ello la medida de proteina amiloide podría ser un buen indicador de la progresión de deterioro.

En un estudio con 31 pacientes con deterioro cognitivo leve, la medida in vivo de la proteína amiloide en el cerebro mediante tomografía de emisión positrones 11C-PIB (PET) ha demostrado ser un buen instrumento para obtener información sobre el aumento de riesgo de progresión a la enfermedad de Alzheimer.

En total, 17 pacientes mostraron retención de 11C-PIB al inicio del estudio. Catorce de ellos que eran positivos para PIB y uno de los que no mostraba retención de 11C-PIB desarrollaron la enfermedad de Alzheimer. Cuando se produce progresión de la enfermedad de Alzheimer existe una mayor retención del PIB en todas las regiones corticales del cerebro.

[Neurology 2009; 73: 754-760]
Okello A, Koivunen J, Edison P, Archer HA, Turkheimer FE, Nagren K, et al.
Palabras Clave: Enfermedad de Alzheimer. Deterioro cognitivo. Tomografía de emisión positrones 11C-PIB

Fuente: http://www.neurologia.com/sec/RSS/noticias.php?idNoticia=1797

miércoles, 14 de octubre de 2009

Un 20% de los enfermos de Parkinson sin problemas cognitivos desarrollará demencia

Septiembre 2009

La detección temprana de estas alteraciones orientará tratamientos más efectivos, asegura un experto en un simposio celebrado en el CIMA de la Universidad de Navarra
Los neurólogos Dag Aarsland, del Hospital Universitario de Stavanger, y José Obeso, del CIMA de la Universidad de Navarra.

Los neurólogos Dag Aarsland, del Hospital Universitario de Stavanger, y José Obeso, del CIMA de la Universidad de Navarra.
Foto: Cedida

“Un 20% de los enfermos de Parkinson sin problemas cognitivos desarrollará demencia”, aseguró Dag Aarsland, neurólogo del Hospital Universitario de Stavanger (Noruega). El especialista participó en la II jornada “Deterioro cognitivo en la enfermedad de Parkinson”, organizada por los doctores Mª Cruz Rodríguez-Oroz y José Obeso, neurólogos del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra y la Clínica Universidad de Navarra, con el patrocinio de Laboratorios Lundbeck.

Existen diversos factores de riesgo que están implicados en el desarrollo de demencia en estos pacientes, como la edad, la gravedad de la enfermedad de Parkinson o la presencia de problemas cognitivos leves. “En concreto, cerca de un 80% de las personas con parkinsonismo avanzado (afectados desde hace veinte años y con problemas motores severos) desarrolla demencia”.

El deterioro cognitivo en enfermedad de Parkinson repercute considerablemente en la sociedad, puesto que reduce la supervivencia del enfermo e incrementa los costes sanitarios. “Por ello, las líneas de investigación en este campo se centran en definir y cuantificar de manera temprana estas alteraciones. De este modo, podríamos prevenir la progresión a demencia, e incluso seríamos capaces de desarrollar nuevos fármacos más específicos para este grupo de pacientes”, explicó el Dr. Aarsland en el Centro de Investigación Médica Aplicada.

En opinión del experto, “la enfermedad de Parkinson es mucho más que un trastorno del movimiento. La implicación de problemas neurocognitivos influye no sólo en la calidad de vida del paciente sino también en la de su familia. El diagnóstico precoz mejorará el abordaje terapéutico de estas alteraciones y de la propia enfermedad de Parkinson”.

Fuente: http://www.unav.es/noticias/021009-02.html

Soledad en la madurez y riesgo de deterioro cognitivo




Agosto 2009

Quedarse solo durante la edad madura, ya sea por enviudamiento, separación o divorcio, o por no querer vivir en pareja, eleva el riesgo de padecer deterioro cognitivo más tarde en la vida, según un estudio realizado en Finlandia y que se publica en la revista British Medical Journal.

El estudio, prospectivo y poblacional, se llevó a cabo en las regiones de Kuopio y Joensuu, al este de Finlandia, con un seguimiento medio de 21 años. Los participantes procedían de otros estudios previos, iniciados entre 1972 y 1987, cuando tenían una media de edad de 50,4 años. El 73% de aquellos sujetos (1.449 individuos) fueron reevaluados en 1998, cuando ya tenían entre 65  y 79 años de edad, examinándose cuáles de entre ellos habían desarrollado con el tiempo deterioro cognitivo leve y enfermedad de Alzheimer.

Los resultados, que no se vieron alterados por la introducción progresiva de diversas variables de ajuste para la edad madura, mostraron que las personas que habían convivido con una pareja en la edad madura habían tenido una menor probabilidad de mostrar deterioro cognitivo en su vejez que el resto de las categorías examinadas: solteros, separados o divorciados y viudos.

Aquellos que habían enviudado o se habían divorciado en la edad madura y habían permanecido solos durante el periodo de seguimiento, tenían un riesgo tres veces mayor de mostrar deterioro cognitivo que los que estaban casados o convivían con alguien. Quienes habían enviudado en la edad madura y, por segunda vez, también en la vejez, tenían una razón media de probabilidades de 7,67 en comparación con los casados o convivientes.

El riesgo más alto para haber llegado a padecer enfermedad de Alzheimer lo tenían los sujetos portadores del alelo ε4 de la apolipoproteína E (APOE-ε4) que habían perdido a su pareja antes de la edad madura y aún permanecían viudos o divorciados tras el periodo de seguimiento.

Como afirman los autores en sus conclusiones:

    «Vivir en el seno de una relación con una pareja podría implicar retos cognitivos y sociales que tengan un efecto protector frente al deterioro cognitivo posterior en la vida, de manera consistente con la hipótesis de la reserva cerebral».

El riesgo incrementado específico para las personas enviudadas o divorciadas, en comparación con la gente soltera, indica que se necesitan otros factores para explicar parte de los resultados de este estudio. Por otra parte, la utilización de un modelo sociogenético de enfermedad podría explicar el espectacular incremento del riesgo de enfermedad de Alzheimer en los sujetos enviudados que eran portadores del APOE-ε4.

Referencia bibliográfica: Krister Håkansson, Suvi Rovio, Eeva-Liisa Helkala, Anna-Riitta Vilska, Bengt Winblad,  Hilkka Soininen, et altere (et al). Association between mid-life marital status and cognitive function in later life: population based cohort study. British Medical Journal 2009;339:b2462; digital object identifier (doi):10.1136/bmj.b2462.

Fuente: http://www.hipocampo.org/articulos/articulo0385.asp